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vie11dic

Una hipótesis sobre la Astrología

Escrito en astrologia, Definición

Trataremos de explicar el “como de la influencia astral” -tanto en la vertiente psicológica, como en la de los hechos- Lo haremos partiendo de la idea de que el ser humano, no acaba donde su epidermis, sino un poco más allá. En lo que formaría una especie de huevo invisible salpicado de puntos traslúcidos que conforman un minifirmamento cóncavo. Una idea semejante aparece en la rama de la psicología bautizada con el nombre de “Proxemica” donde se dice que “el individuo no está limitado por su piel, sino que se desplaza dentro de una especie de burbuja personal”.

Esta imagen teórica puede vislumbrarse pensando en el ser humano dentro del seno materno, donde flota libremente en una especie de huevo cuyas paredes están formadas por unas membranas que no pertenecen al cuerpo de la madre, y que se pierden en el momento del parto, junto a la placenta (salvo en las contadas ocasiones en las que aparece el niño con zurrón, como vulgarmente se dice cuando nace el niño recubierto por esta membrana).

Según esta hipótesis astrológica, las características más sutiles de la última piel persistirían después del nacimiento, tendrían caracteres de aparato sensitivo. – Hay que recordar que durante el embarazo, el exterior, tanto sonidos como luminosidad, se perciben a través de esa piel. Transformándose en un importante foco de atención del nonato.

En el momento del nacimiento al perderse la parte material de se tejido, persistiría un campo de energía polarizado, cuyo eje central se halla en el interior del organismo. La parte exterior de esta “burbuja de energía” adoptaría un comportamiento similar al de una película de celuloide en la que quedarían negativizados todos los puntos radiantes de los cuerpos celestes en la posición relativa que ocupan en ese momento del nacimiento, de ahí la importancia para el astrólogo de conocer el lugar y momento preciso del nacimiento.

Si tratásemos de repetir una fotografía en una calle céntrica y concurrida, nos encontraríamos en una situación similar, pues a cada momento se producirían nuevas variantes.

En esta burbuja quedarían grabados como negativos traslúcidos los puntos o discos de todos los cuerpos celestes que emiten radiaciones y que luego seguirán un ritmo o formarán un ciclo, y como se trata de un campo de energía, queda polarizado, siempre mantiene una misma posición en los sentidos norte-sur, arriba-abajo. Permaneciendo toda la vida en la misma posición relativa respecto al firmamento real.

Sistema Ptolemáico o geocéntrico

Con este esquema se puede comprender porque en astrología se utiliza el sistema astronómico ptolémaico o geocéntrico -esto es, en los cálculos para conocer las posiciones planetarias de un natalicio, se coloca al ser humano como centro del universo, o a la Tierra como lo más próximo a él, y no al Sol o centro de la galaxia alguna, para el astrólogo serio, el núcleo universal es cada ser humano y existen tantos núcleos como seres con conciencia de serlo.

El ser humano como microcosmos

Esta imagen del hombre dentro de un huevo, de una esfera, un circulo o una burbuja, no es ninguna novedad, pues se conoce desde tiempos muy antiguos y representa al ser humano como un microcosmos, una repetición invertida del cosmos, cumpliéndose así el postulado hermético de “lo que está arriba es como lo que está abajo”. Aceptando esta hipótesis podemos ver al ser humano no sólo como un conglomerado orgánico, sino además como un cúmulo de energías ligado al resto del cosmos.

En medicina se estudia al ser humano como un organismo material diferenciable, diseccionable en sistemas o aparatos, como el sistema circulatorio, el nervioso, el aparato digestivo, etc., todos ellos se hallan implicados entre sí formando la totalidad del organismo material. Pero aparece un vacío cuando se habla del aparato psíquico, a pesar de que lo definen como una superestructura situada “sobre el organismo fisiológico”.-

En astrología centramos el estudio del ser humano como un campo de energía relacionado con los cuerpos celestes, y asociamos este cuerpo energético a la estructura anímica, y de acuerdo con Jung, consideramos al ser humano como una totalidad interdependiente de tal manera que se puede incidir sobre la parte anímica o energética a través de lo orgánico o viceversa.

Este cuerpo energético invisible al ojo humano (pero fotografiable haciendo uso de la cámara Kirlian), estaría en relación al sistema nervioso, como este lo está respecto al resto del organismo, de manera que cualquier influencia externa sobre el cuerpo energético se dejaría sentir sobre el sistema nervioso y a su vez este lo transmitiría al resto del organismo.

En astrología comprobamos que los cuerpos celestes dejan notar sus influjos en el cuerpo energético humano, a través de sus emisiones cíclicas de radiaciones luminosa y magnéticas, -por citar radiaciones conocidas.

La falta o el exceso, la rapidez o la lentitud de alguno de estos influjos, altera el cuerpo energético y por lo tanto el psiquismo, desencadenando alteraciones en el sistema nervioso y a continuación en el organismo y en el destino individual.