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Los Ritos

Escrito en Conjuros, Magia

Cuando hablamos de Rito o Ritual nos referimos a un conjunto de reglas y procedimientos para celebrar el culto y las ceremonias religiosas. Para el Wicca existen ciertos rituales estándar: Sabbats (mayores y menores), Esbats (de luna llena o de cualquier fase lunar) y Ritos de Pasaje (Handfasting, Handparting, Wiccaning, Requiem, Dedicación, Iniciación).

Los Sabbats

A grandes rasgos, los Sabbats Mayores se refieren a los puntos clave de los ciclos estacionales agrícolas, mientras que los Sabbats Menores se refieren a los puntos clave del ciclo solar. Existen 8 sabbats en el año, que siguen una temática cíclica referida a los Dioses y se festejan cada año en fechas relativamente fijas.

Los Esbats

Existen 13 esbats (de luna llena) en el año, de carácter lunar y focalizados en la Diosa, cuando generalmente se realiza el trabajo mágico y el aspecto social del Coven. Aquí tiene lugar el rito conocido como “Bajar la Luna”. También pueden celebrarse en las otras tres fases lunares, de acuerdo a la intención del trabajo mágico que se realice o el aspecto de la Diosa con el que se desee conectar.

Los Ritos de Pasaje

Se llaman de esta manera puesto que reflejan un cambio en el status interno y social de quien los protagoniza. Acompañan la evolución espiritual y vital del ser humano, desde su nacimiento hasta su muerte. Para conocer más, siga los enlaces que aparecen al final de esta página.
Para realizar sus ritos, el Wicca trabaja dentro de un Espacio Sagrado; el Círculo Mágico.

El Círculo Mágico

La figura del círculo ha acompañado la espiritualidad del hombre desde tiempos inmemoriales. El círculo es el símbolo universal de la armonía, de lo perfecto, de lo que es completo en sí mismo, de lo que no tiene principio ni fin. La fórmula de la circunferencia, el valor de pi, era uno de los tantos misterios que los maestros de las escuelas iniciáticas revelaban a los iniciados. La serpiente ouroboros, que muerde su cola, es también un círculo, representando el infinito, la circularidad del tiempo. Asimismo, el Universo podría representarse como un círculo, o mejor dicho, una esfera. Diversas tradiciones mágicas y filosóficas han utilizado el círculo para delimitar un espacio sagrado, un “mundo entre mundos” que no pertenece al más acá ni al más allá. Los magos ceremoniales, y nosotros los Wicca, somos herederos de una tradición que se remonta a la prehistoria de la humanidad.

¿Para qué trazamos el círculo?

Para marcar un espacio sagrado, un espacio entre mundos, donde pueden ocurrir cosas extraordinarias (en el sentido de “fuera de lo común”) y donde son bienvenidos los dioses y las entidades que se convoque. El hecho de marcar ese espacio sagrado (lo que algunas tradiciones llaman “erigir el templo”) ya implica un cambio de estado de conciencia, un salirse del estado normal para sintonizar con otras vibraciones. Para proteger ese espacio, y todo lo que en el se encuentra, de cualquier presencia o energía perturbadora del exterior. Para concentrar el poder generado en el ritual o trabajo mágico, evitando que se disperse, y poder enfocarlo al motivo de ese ritual o trabajo. Por estas tres cosas, el círculo es importante a la hora de trabajar con magia o simplemente abrir nuestra conciencia a fuerzas divinas.

¿Qué tipos de círculo trazamos?

Para la celebración de sabbats, esbats u otro tipo de rituales grupales se traza un círculo grande, de unos 3 metros de diámetro. Para meditaciones o prácticas solitarias es mejor trazar un círculo más pequeño, lo suficiente para moverse cómodamente y abarcar los instrumentos que se utilice. Cuando se trabaja al aire libre, la consagración y limpieza del área de trabajo no es demasiado importante; sí lo es cuando se trabaja en un lugar cerrado (en una casa o edificio) que suele estar más cargado de vibraciones diversas. La consagración y limpieza es fundamental cuando se trabaja con magia, ya que es una actividad que atrae bastante a las presencias circundantes, y aún más cuando se absorbe energía divina para luego dirigir hacia el objeto del trabajo.

¿Cómo trazamos el círculo?
Varias teorías, muchas contradicciones… En general, el círculo se orienta hacia los puntos cardinales, colocando una vela en cada uno, que se atribuye a cada elemento. El círculo se marca en el suelo, con tiza, o piedritas, o una cuerda, o lo que a uno le venga en gana, tratando de mantener una forma armónica. Las velas quedan del lado de afuera. El altar se coloca o bien al norte, o al este, o en el centro, depende de la tradición que se siga. Las atribuciones de los puntos cardinales varían enormemente de tradición en tradición; no hay que olvidar que es una religión que viene del hemisferio norte, donde los vientos son diferentes, y el movimiento aparente del sol es al revés que en el hemisferio sur. La estructura más generalizada (para el hemisferio norte) es: tierra al norte, fuego al sur, aire al este, agua al oeste. Esto se basa en el movimiento del sol, en el sentido de las agujas del reloj, desde el aire al agua. En este punto, lo mismo que digo siempre; como uno sienta que es correcto. Es ese sentir lo que hace que funcione.

¿Cómo lo consagramos?
Recorriendo el círculo con el agua con sal, el incienso y la vela, pidiéndoles a esos elementos (agua y tierra, aire y fuego) que lo purifiquen e impidan que nada entre y nada salga.