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Los Arcanos Menores

Escrito en Arcanos Menores, Definición, Tarot

Se puede observar que los significados resultan más simples y concretos con respecto a los Arcanos Mayores, más dirigidos hacia un tema o problema en particular.

Los Arcanos Menores se componen de 56 cartas, divididas en cuatro “palos”: Oros, copas, espadas y bastos.

En cada “palo” hay diez cartas numeradas y cuatro que no poseen número y representan a personajes de la nobleza, por lo que se definen como ” arcanos de la corte “. Mientras que las cartas numeradas poseen sus propios significados, los arcanos de la corte pueden referirse especialmente a personas del modo siguiente:

  • SOTAS : Persona joven, un niño. Frecuentemente una chica, aunque puede ser también un chico. Puede también significar mensajes, noticias.
  • CABALLEROS: Persona joven, aunque no un niño. Frecuentemente designa a un chico joven. Puede significar también viajes, desplazamientos o una fuerte actividad en el sentido que se asocie al “palo”.
  • REINAS: Mujer madura. Puede representar a la familia y particularmente a la madre, sea la del consultante o a la consultante como madre en sí.
  • REYES : Hombre maduro. Puede representar consejo, a la autoridad y también al padre del consultante o al consultante como padre en sí.

Bien, si los arcanos de la corte definen personas, los palos describen los cuatro aspectos fundamentales del ser humano.

Para los aficionados al ocultismo puede resultar un dato adicional el saber que cada palo se asocia a uno de los “cuatro elementos” alquímicos de los cuales, según el ocultismo, está todo constituido. Esos cuatro elementos son: Tierra, Agua, Aire y Fuego. Vamos a mostrar su relación con los palos.

  • OROS: Se asocian con el elemento Tierra. Se asocian a los huesos y al aspecto más físico del hombre y de las cosas. Los oros nos hablan de lo material, de lo concreto: dinero, posesiones, negocios, propiedades, materialismo … de lo sólido y tangible.
  • COPAS: Se relacionan con el elemento Agua. Se asocian a la sangre y a las emociones en el hombre. Las copas nos hablan de emociones y sentimientos, de sensibilidades, alegrías y tristezas, amistades, amores y abandonos.
  • ESPADAS: Se asocian al elemento Aire, que controla el sistema nervioso y la mente en el hombre. Las espadas nos hablan de estados mentales, entusiasmo, depresiones, pensamientos favorables o desfavorables, confusión, dudas, enemigos, desequilibrio psíquico, pensamientos claros y firmes, proyectos, racionalismo…
  • BASTOS: Se asocian al elemento Fuego. El Fuego controla la energía interior y la sexualidad en el hombre. Los bastos nos hablan de energía, vitalidad, fuerza, trabajo, esfuerzos, combates, sexualidad, debilidad …

Todos nosotros participamos de los cuatro elementos, y en cierto sentido de las cuatro distintas formas de adaptarnos a la evolución y a las necesidades de la vida representadas por estos cuatro elementos, siendo por ello que todos nuestros actos y experiencias tienden a seguir los modelos arquetípicos simbolizados por los cuatro palos de los arcanos menores.

En el terreno evolutivo, el camino empieza en el mundo de las construcciones intelectuales y los ideales imaginados, en el cual la conciencia dispone de toda una trama de experiencias, fórmulas y esquemas intelectuales, valores – imágenes que corresponden a la realidad y cuyo símbolo son los Oros; pues del mismo modo que el dinero no es por sí mismo alimento o cobijo pero puede llegar a convertirse en dichas cosas, las formulas y esquemas intelectuales que representan realidades, también pueden convertirse en dichas realidades.

Ahora bien, este mundo de los Oros simboliza por una parte la riqueza adquirida por la conciencia, pero también aquello a lo que se deberá renunciar si se desea alcanzar la perfección espiritual, pues, (siguiendo el símil del dinero), para transformar este último en cosas reales, para adquirirlas, hay que pagar; es decir, desprenderse del mismo.

Del mismo modo, par poseer el “Reino de los Cielos “, hay que convertirse en “pobre de espíritu“, y este desprendimiento de la propia riqueza del espíritu viene simbolizado por las Espadas. En ellas, los valores – imágenes (los Oros) logrados gracias al esfuerzo moral, intelectual y material, son destruidos uno tras otro para que nuestro espíritu se convierta primero en el receptáculo del Ser (las Copas) y luego en su cooperador activo (los Bastos), en iniciado.

Como vemos pues, todo esto se corresponde perfectamente con las etapas de la vía tradicional. La primera de ellas consistía en la adquisición de una serie de conocimientos y experiencias a través de la observación, el estudio, el raciocinio y la disciplina, y constituye la etapa de la preparación (Oros). En la segunda, dichas adquisiciones son expuestas a la luz de la Realidad Superior; es la etapa de la purificación (Espadas), que elimina cuanto no sea realmente esencial y verdadero. En la tercera, cuanto resta tras la purificación se convierte en virtud, facultad o cáliz (Copas) apto para recibir la luz de lo alto; es la etapa de la iluminación. En la cuarta, el alma se eleva de la conceptuosidad a la cooperación activa (Bastos) con la Divinidad; es la etapa de la perfección.

Los arcanos menores influyen sobre detalles mucho más específicos que los mayores.

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